Máscara sublime

La imagen se repite hasta dejar de ser retrato.
Se observa, se corrige, se interviene.

Primero fue fotografía: un cuerpo que se mira a sí mismo.
Luego pintura: un gesto que no cubre, sino que deja aparecer aquello que la máscara contenía.

Ese mismo cuadro se convierte en objeto.
Se vuelve guante.
Y cuando un cuerpo lo usa, la imagen regresa: ya no como representación, sino como experiencia.

La máscara no oculta.
Produce sentido.

崇高面具 | Máscara Sublime
Fotografía digital + óleo pastel
Sublimación sobre lona
210 × 144 cm